Sensor: el corazón del seguimiento
El sensor óptico captura miles de imágenes por segundo y calcula cuánto te mueves entre una y otra. Cuando el sensor es estable, el cursor sigue tu mano sin vibraciones extrañas, saltos ni pérdida de control al acelerar. No se trata solo de tener DPI alto: lo importante es que la lectura sea limpia en tu superficie real y en tu velocidad habitual. También influyen la distancia de despegue y el filtro interno, porque un valor mal ajustado puede hacer que el puntero se mueva cuando recolocas el mouse. Si notas inconsistencias, primero revisa sensor, pad y calibración antes de culpar tu aim.